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Natalie Donback, María Soria and Shylean Jarraha

Fábricas de arte

Un distrito industrial transformado en centro de creación

Fábricas de arte
Un distrito industrial transformado en centro de creación



Grafitis que decoran chimeneas de antiguas fábricas, sillas de los años 50, motocicletas hechas a mano, baile a diez metros sobre el suelo… no, no estamos en pleno centro de Manhattan, sino en el 22@ de Barcelona. Ubicado en el barrio de Poble Nou, ha sido comparado frecuentemente con distritos creativos como el Meatpacking District de Nueva York o el Shoreditch de Londres.

Esta parte de la ciudad tiene un pasado industrial pero en los últimos años se ha convertido en el núcleo artístico y tecnológico de la capital catalana. En esta zona conviven edificios modernos como la Torre Agbar y el Media-TIC junto a galerías de arte, talleres de diseño, estudios de arquitectura y escuelas de danza que aprovechan las estructuras anteriores para crear su propio espacio “industrial-moderno”. Los artistas han visto en las antiguas fábricas abandonadas un lugar idóneo en el que asentarse y explotar todo su potencial creativo. La luz, espacios amplios, la tranquilidad, el aire bohemio y el contraste entre lo nuevo y lo viejo atraen a estos creadores e inspiran el desarrollo de sus artes. El ilustrador Vasco Mourao, que lleva dos meses trabajando en Poble Nou, cuenta que “El espacio es potencial, y aquí hay espacios muy interesantes para coger y recuperar, para hacer un estudio bonito”.

El grafiti del distrito

El grafiti del distrito

Foto: Shylean Jarraha

La migración de los artistas hacia este barrio ha creado un sentimiento de comunidad bohemia y artística. Muchos de ellos se conocen y no es raro que por las mañanas se encuentren en el Skye Coffee (una caravana instalada en el local de Espacio 88) o en el Carrot Café para comer el postre que esté de moda mientras hablan de sus nuevas creaciones. Dos veces al año, esta comunidad abre sus puertas al público barcelonés a través del evento “Poblenou Open Day”,  en el que dan a conocer su espacio mientras participan en conciertos, talleres de ilustración, rutas de gastronomía y proyecciones de vídeo.

El proyecto del 22@ fue concebido originariamente por el Ajuntament como un plan para fomentar la industria tecnológica, pero actualmente artistas y empresas de I+D conviven en el mismo espacio. Año tras año, esta zona está dejando atrás su pasado industrial para transformarse en el nuevo foco de la vanguardia barcelonesa.

Pintando el Poble Nou

 

Espacio 88 en el Open Day Poble Nou

Espacio 88 en el Open Day Poble Nou

ESPACIO 88 - "Cuando llegas [al barrio] parece que todo es un poco aburrido pero al final vas encontrando pequeñas joyas" cuenta el ilustrador Mister Mourao que trabaja en el mismo local.

Este punto de encuentro, ubicado en una antigua nave industrial del 22@, tiene todos los requisitos para que los autores desarrollen sus obras: luz natural, un espacio de más de 300 m2, grandes mesas y WiFi. El lugar está abierto al público y amenudo artistas y diseñadores se dan cita para tomar algo y compartir sus ideas. El proyecto es obra del estudio Castel Veciana Arquitectura, que se encarga de gestionar y promover el 88.

En el Open Day, diferentes artistas se reúnen en este espacio para dibujar sus visiones del barrio de Poble Nou. Lápices, pinturas, papeles y pinceles se esparcen por todo el lugar. En el evento “Drawing Poble Nou”, el portugués Mister Mourao y el francés Lapin dibujan en un mural el variado paisaje arquitectónico del 22@: antiguas fábricas junto a los  edificios modernos más emblemáticos del barrio.

Mister Mourao (Vasco Mourao) es un ex-arquitecto convertido en ilustrador. Su trazado en blanco y negro, detallado y obsesivo, se inspira en los bocetos de arquitectura. Esto le ha llevado a publicar en The New Yorker y The Washington Post.  

creaciónes locales

creaciónes locales

Aunque actualmente reside en el barrio de Gracia, este autor pretende mudarse en los próximos meses a Poble Nou, dónde tiene su estudio. Para Mourao es importante acercarse a este distrito porque cree que aquí el movimiento cultural es más fuerte que en cualquier otra parte de la ciudad.

Han otros sitios que cuidan el encuentro entre artistas. En algúnos se ha reformado aún más grandes espacios para dar lugar al creacion de artistas que tal vez no pueden pagarse su propio estudio.

LA ESCOCESA - Fábricas vacías, solares deshabitados y talleres que se quemaron. Este es el ambiente que rodea al centro de creación “La Escocesa”. Desde lejos se ve una puerta metálica de 10 metros pintada de colores por la artista japonesa y colaboradora del centro Mina Hamada. No funciona el timbre, pero el dibujo de la puerta, que simula un mosaico, muestra de que hay vida en el interior. Tras la puerta, uno percibe la revolución industrial sin necesidad de abrir un libro. La única diferencia es que en vez de encontrar productos textiles, como solía haber en esta fábrica fundada en 1852, hoy podemos disfrutar de murales y grafitis sobrecogedores.

Desde 1999, La Escocesa funciona como espacio creativo. Primero era una nave que reunía a artistas y colectivos, ahora funciona como fábrica de creación que pertenece al Ayuntamiento. Los artistas optan por trabajar en La Escocesa porque se respira creatividad. El centro tiene una comunidad inspiradora de autores y además ofrece espacios a precios asequibles (alrededor de 100 euros mensuales) y materiales para la producción. De vez en cuando, La Escocesa abre su gran puerta para enseñar lo que se crea en su interior.  El hecho de que este espacio no esté abierto al público general hace que conserve su autenticidad, lo que permite el desarrollo y la profesionalización de los creadores de La Escocesa.

Tamara y la luz
Foto: Shylean Jarraha
Foto: Shylean Jarraha
Foto: Shylean Jarraha
Foto: Natalie Donback
Foto: Shylean Jarraha
Foto: Natalie Donback
Foto: Shylean Jarraha
Foto: Shylean Jarraha
Foto: Shylean Jarraha
Foto: Shylean Jarraha
Foto: Shylean Jarraha

De nave industrial a espacio creativo

 

KIDDO MOTORS - "De momento, estamos trabajando la motocicleta del abogado de Mel Gibson, nos la mandó desde Estados Unidos" explica el jóven sueco Christoffer Mårtensson con una sonrisa orgullosa debajo de su enorme bigote. El estudio creado por el barcelonés Sergio Armet es un lugar escondido sin carteles ubicado en la calle Alava 51 en Poble Nou. Su espacioso loft sirve tanto como taller como de sitio de exposición de las motocicletas que diseñan y construyen.

Aquí vienen aficionados a reformar sus vehículos y darles un estilo vintage. Además, los clientes pueden presentar sus propias ideas para que Sergio y Christoffer les construyan su moto ideal a medida. Aquí también se respira el aire del pasado como el uso de piezas recicladas contribuye a crear ese estilo retro que caracteriza a sus creaciones. Para muchos, es el lugar donde sus sueños pueden tomar forma, la forma de motocicletas con un precio que puede alcanzar los 23.000 euros.

Por las grandes ventanas entra mucha luz que ilumina el metal de cada pieza única y bien trabajada. Un proyecto dura como mínimo tres meses. El lugar podría ser un museo de motocicletas. En cierta manera, su trabajo es un homenaje al arte que supone construir uno de estos vehículos. En una de las paredes se ve una línea de varias motocicletas: objetos reciclados que vuelven a ser apreciados por su autenticidad y sus aires vintage.

Decoración escandinava

Decoración escandinava

NOAK ROOM - En la calle Roc Boronat se encuentra Noak Room, una tienda dedicada al diseño y al mobiliario escandinavo “vintage”. Las lámparas y sofás que antaño se encontraban en los salones de noruegos, suecos  y daneses ahora se exponen en un pequeño espacio industrial de techos altos y enladrillados. Martin visita cada mes subastas y ferias de muebles en Noruega, Dinamarca y, sobre todo, en Suecia.

Los objetos de segunda mando que venden refleja la transformación occuriente del barrio: lo viejo vuelve a estar de moda. En las calles de Poble Nou comparten espacio edificios gastados, algunos a punto de cajerse, con lugares que han encontrado nuevos dueños y usos. La coexistencia de estos contraste ha atraido a mucha gente como Martin Noaksson y Sara Salas. Esta pareja sueco-española decidió instalarse en Barcelona hace tres años y vio en el Poble Nou un barrio ideal para abrir su negocio.

“Inicialmente optamos por el 22@ por el tema tecnológico,  pero con el tiempo nos hemos identificado más con la parte creativa del barrio. Es una forma de hacer convivir ambas cosas. En esta sala hemos tratado de crear una comunidad para que todo el mundo tenga la oportunidad de, aparte de hacer existir su idea, presentarla, promocionarla y darle difusión.” - Miguel Angél Casares, Director The Folio Club.

THE FOLIO CLUB - Tras una fachada de cara vista, todo un espacio dedicado a la impresión y producción de libros artesanales aprovecha las paredes centenarias de la fábrica harinera “La Asunción”.

The Folio Club no es sólo una imprenta. Se diferencia de las otras por su idea de crear una comunidad de fotógrafos, diseñadores gráficos y escritores que participan en este club a través de las redes sociales, eventos y exposiciones que organizan en el local cada mes.

Desde este taller buscan impulsar la autoedición; por eso ofrecen servicio de asesoramiento a sus clientes en cuanto al diseño de sus proyectos. Los socios del club optan por sus instalaciones porque les ofrecen la posibilidad de imprimir sus obras a pequeña escala. Esto les asegura un resultado de alta calidad a la vez que se ahorran el coste de impresión que supondría una tirada grande en una editorial común. 

Baile desde el techo

ON AIR - En el siglo XXI se ha asentado una nueva forma de danza para los más atrevidos que se practica en el aire. La danza aérea consiste en colgarse de largas telas de seda que permiten realizar todo tipo de movimientos y acrobacias, antes sólo imaginables en espectáculos de circo.

Con tan sólo un año de vida, OnAir es la primera escuela que ofrece este tipo de clases en España. Esta escuela imparte cursos tanto de danza aérea - con la tela - como vertical, en la que la fachada de su edificio se convierte en pista de baile. Los bailarines, colgados de arneses, mezclan la danza contemporánea con la escalada.

Para poder ejecutar este tipo de baile, el local debe cumplir con dos condiciones fundamentales: techos muy altos, pero también muchos metros de pared.  Según Jorge Alcover, director de la escuela, Poble Nou era el sitio perfecto para encontrar un local con estas características.  OnAir ha elegido la altura de una nave que sirvió como fábrica de barcos para llevar a cabo su negocio. Donde antes se fabricaban piezas navales, ahora más de 150 socios dan escape a su creatividad a 10 metros de altura.